“Joaquín dejó su ropa de prisionero, y por el resto de su vida comió a la mesa del rey.” Jeremías 52:33 (Nueva Versión Internacional).
Joaquín fue el último rey de la dinastía del reino de Judá. Ante el poderío de Nabucodonosor no le quedó otra opción que entregarse, pues el juicio de Dios ya había sido dado sobre él y su pueblo (Reyes 24:8-17). Él vivió la época donde el templo del Dios Altísimo fue usurpado por enemigos y la muralla de Jerusalén derribada. Joaquín fue sentenciado a prisión y su tío fungió como rey de la ciudad de Judá. Pasaron los años y cuando Evil Merodac subió al trono en Babilonia, él mandó sacar de su prisión a Joaquín.
Jan 12
13
Porque no depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor
Todopoderoso.
Zacarías 4,6
Levántate y sigue dando lucha querido hermano(a). Sí, sé que quizás tus piernas están cansadas o los pensamientos que atacan tu mente te quieren hacer arrepentirte de la buena decisión que tomaste. Estás a punto de echarte para atrás y dar tu brazo a torcer cuando de pronto una voz interior te dice, lucha, sigue; sin embargo, lo único que deseas es rendirte, quieres dejar de pelear ese round porque piensas que tu oponente tiene las de ganar y tú las de perder a como de lugar.
No cedas, no te rindas, aún estás a tiempo de levantarte y empezar de nuevo. No te rindas, por favor no creas que todo está perdido, no porque las deudas te atormentan digas o pienses que ya no hay razón para seguir viviendo. No porque aquel chico te dejó, pienses que nunca Dios te bendecirá con el indicado o porque no ingresaste a la universidad a la primera, nunca lo harás.
Deja todo en la cancha, dicen los jugadores de futbol, pelear hasta no más poder, dicen los boxeadores, los hijos de Dios, dicen luchemos con voluntad de acero.
Demuestra de lo que estas hecho hijo de Dios, ya que no eres un debilucho como el enemigo te lo susurra al oído, no eres cobarde porque no se te ha dado espíritu de cobardía, claro que no y lo sabes muy bien, sino de fe y de dominio propio.
Si te duele, llora pero no todo el día, seca tus lágrimas, sonríe y para adelante hermano(a), no te rindas, no digas que no puedes porque no estás solo, Dios sustenta tus pasos y te coge de la mano, aunque no la sientas o palpes, es esta la que te sostiene cuando caes.
Vamos, hombre o mujer de Dios, ten voluntad de acero y lucha por lo que sabes Dios te ha mandado a luchar, no pienses que ya es tarde porque nunca lo es mientras la sangre te corra por las venas y el aire por los pulmones.
Aún estás a tiempo de empezar y sobre todo dar lucha, pelea, de tener voluntad de acero y de ganar este round en el que Dios te dará la victoria porque nunca estarás solo(a).
Si tus rodillas están lastimadas por las circunstancias y tu mente atormentada por los pensamientos de angustia, ¿no crees es tiempo de empezar a pelear porque todos esos huéspedes se vayan de tu hermosa renta? Ellos no son ni serán buenos inquilinos en el templo de Dios; por lo tanto, es hora de echarlos por las puertas y ventanas.
Ahora pregúntate a ti mismo ¿De qué está hecho tu voluntad? Nadie puede robarte los sueños que Dios ha puesto en tu corazón, entonces es hora de sacar la voluntad de acero para pelear por ellos.
Autor: Estephany Cordova
¿Conoces a alguien que dejo de estar “enamorado” o “emocionado” y se encontró “obsesionado” en una relación de la cual realmente lo único que le trae es tristeza y desprecio?, hablo de esas personas que creen estar enamorados de alguien, pero que realmente lo único que reflejan a través de sus acciones es la obsesión que tienen hacia esa persona.
Hoy quiero dedicar unas líneas a las personas “Obsesionadas” en el “amor”.
Según el diccionario de la Real Academia Española, obsesión se define como:
En éste inicio de año es un buen momento para crecer en semejanza a Jesús, y cambiar aquellas características que no encajan en el molde de Jesús. Al igual de desarrollar aquellas características que hay de Jesús en nosotros. Ser como Jesús puede ser posible, si tú lo crees.
“Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Romanos 8:29 (Nueva Versión Internacional).
Ser como Jesús es posible con el poder del Espíritu Santo y con un poco de fe del creyente. No es una tarea que deba ser difícil de realizar pues Dios depositó en los que ha salvado no solamente el anhelo de crecer en semejanza a Cristo, sino el poder transformador para lograrlo. A lo largo del nuevo testamento se encuentran pasajes claves que revelan las características que debe buscar un cre





