1 Corintios 13:11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
Es interesante como el concepto de la palabra “milagro” puede cambiar conforme conocemos a Dios, cuando no lo conocemos, o cuando no tenemos una relación consciente con Él, y me refiero a que cuando no conocemos y no sabemos de Dios, entendemos por milagro un hecho insólito, aislado, muy poco frecuente y que no podemos hacer nada para influir en el o para provocarlo, pero conforme nuestra relación con Dios se va estrechando y se va haciendo mas y mas consciente, nos damos cuenta que Dios tiene un concepto muy distinto de la misma palabra y su efecto es aún más poderoso de lo que habíamos pensado y de lo que habíamos dimensionado.
De hecho los milagros son parte de un don que Dios nos da, es decir, en el capítulo 12 de la primer carta a los Corintios,
Oct 12
14
“La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.” Salmos 119:130
Nuestro Dios de antemano previó en Su palabra cualquier situación para la vida humana. Las Escrituras detallan soluciones para toda situación, son como un mapa que nos ayuda a ubicar en qué lugar nos encontramos, como un faro que indica que estamos a punto de colapsarnos, como un radar que nos indica que debemos cambiar nuestro curso y como lo dice este versículo alumbran nuestro entendimiento.
El tomar decisiones incluso siendo cristianos en ocasiones puede ser complicado, esto primeramente por asumir que la voz de Dios lo dijo, incluso si esto no está alineado con lo que dicen las Escrituras. Los creyentes a menudo adjudican sus propias convicciones y pasiones a Dios, y esto crea un ambiente de inseguridad al momento de tomar decisiones. Y esto ciertamente no es la voluntad de Dios.
Además de las Escrituras Dios depositó en Sus hijos el Espíritu Santo que habla a la conciencia.





